Naturaleza cercana, accesible y sin coche
Muchos paisajes extraordinarios están a pocos transbordos de distancia, listos para respirarse despacio. El truco es verificar conexiones de regreso y llevar calzado cómodo, agua y respeto por senderos señalizados. Las estaciones pequeñas a menudo guardan historias de guardianes de vía y cafés con tartas caseras. Ir sin coche reduce ruido, evita aparcamientos complicados y abre conversación con habitantes que conocen atajos, fuentes o miradores discretos. Cada vuelta en tren regala ese cansancio bueno que sólo deja la montaña amable.